Epidemiología y clasificación del tema
Debido a que la obesidad infantil es un problema grave por la calidad de vida del infante, pero además, porque ésta produce adultos obesos, ha sido necesario su estudio y clasificación, además la obesidad infantil se sabe que va en aumento y cada vez se prolifera con mayor rapidez, sobre todo en los últimos 20 años. debido a eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considero como una epidemia, asi como un problema de salud pública. Es de considerar como alarmante, que algunos estudios epidemiológicos realizados para determinar la magnitud del problema muestran que entre el 5 y el 30 por 100 del total de la población infantil y adolescente tiene sobrepeso (Brownell y Stunkard, 1983); otros, señalan que estas cifras oscilan entre el 2 y el 40 por 100 (LeBow, 1984/1986).
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Para clasificar la obesidad infantil existen diversas formas, una de ellas es la que se desarrolla en función de la edad de inicio del trastorno y en función del porcentaje de sobrepeso. Ahora es importante considerar que la obesidad se clasifica con criterios diferentes entre los adultos y los infantes, por ello hay que tener en consideración la edad de comienzo del problema, así pues, se distinguen dos categorías:
- la llamada obesidad infantil que se inicia en la infancia del sujeto y abarca hasta el final de la adolescencia
- la obesidad adulta que se inicia después de la adolescencia.
En función del
porcentaje de sobrepeso, la clasificación más aceptada y utilizada es la
propuesta por Stunkard (1984) mediante la cual se establecen tres niveles de
obesidad:
- Leve o ligera que va del 20 al 40 por 100 por encima del peso ideal;
- Moderada que abarca del 41 al 100 por 100 sobre el peso ideal, y
- Grave que corresponde a más del 100 por 100 del peso ideal.
- Las anteriores clasificaciones se han realizado para la obesidad adulta.
Ahora ya que no
se puede equiparar la obesidad infantil con la obesidad adulta, se deben tener
en cuenta algunos aspectos, por ejemplo: La composición corporal del adulto y
el niño es diferente, simple y sencillamente porque el niño está en proceso de
crecimiento y su corpulencia está determinada por sus niveles de actividad
física,
Lo que puede provocar que de aplicarse la
forma de clasificar la obesidad adulta en infantes, se le podría estar dando
mayor o menor valor a algo que no tiene punto de partida común entre adultos y
niños, y con ello el resultado estaría subestimado o sobreestimado.
Sin embargo los estudios para clasificar la obesidad infantil, se siguen aplicando en la actualidad, pero con algunas variaciones. por ejemplo, según Rowe (1980) un niño es obeso cuando tiene un 20 por 100 de sobrepeso, mientras que Court (1979) señala que el niño que tiene un sobrepeso del 20 por 100 es francamente obeso. En adolescentes, considerar que se tiene obesidad con un 20 por 100 de sobrepeso puede ser exagerado, teniendo presente se esta en una etapa de crecimiento y desarrollo, por lo que los cambios en talla y peso son muy rápidos.
Otras forma de clasificar la obesidad es en : exógena y secundaria.
-La exógena es la más frecuente y representa el 95% de todos los casos de obesidad infantil.
-La secundaria o forma parte de la sintomatología de una enfermedad conocida y corresponde al 5%.
Desde el punto de vista cuantitativo la obesidad se clasifica en: Androide y ginecoide.
-La Androide tiene como característica que el acumulo de
grasa es a nivel troncal o central.
-La Gineciode presenta
la grasa a nivel periférico preferentemente en la cadera y en la parte superior
de los muslos.
La obesidad se considera un problema de salud Publica catalogada desde el punto de vista medico, como una enfermedad crónica, en la que convergen diversos factores, variables genéticas y psicológicas. por ello debe ser atacada no solo desde el aspecto físico, sino también desde la conducta. Schwarzer y Fuchs (1999) han comprobado que hacer dieta y controlar el peso son conductas relacionadas con la salud, las cuales, también están reguladas por las creencias de autoeficacia.
De acuerdo con Saldaña y Rosell (1988); y Fernández y Vera (1996), la probabilidad de mantener la pérdida de peso es más elevada si se aplican programas de modificación de conducta que con dietas muy restrictivas, las cuales no consideran los patrones de ingesta y el nivel de actividad de las personas.
México es el segundo país en obesidad y la obesidad infantil en aumento
Imagen 2Referencias:
-Organización Mundial de la Salud,
10 datos sobre la obesidad http://www.who.int/features/factfiles/obesity/es/index.html (consultado 14 de enero de 2021)
-Saldaña, C. (1998), Modificación de conducta para el cambio de hábitos alimentarios y patrones de actividad física en obesidad infantil. En F. X. Méndez y D. Maciá A. (Comps.).
-Fernández, M. y M. Vera (1996). “Evaluación y tratamiento de la obesidad” en J. Buceta y A. Bueno(eds.). Tratamiento Psicológico de Hábitos y Enfermedades. Madrid: Pirámide.
-Saldaña C. y R. Rosell (1988).
Obesidad. Barcelona: Martínez Roca.
-Schwarzer, R. y R. Fuchs (1999). “Modificación de las conductas de riesgo y adopción de conductas saludables: El rol de las creencias de autoeficacia” en A. Bandura (ed.) Autoeficacia: Cómo afrontamos los cambios de la sociedad actual. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Imagen 1 https://www.elheraldodetabasco.com.mx/local/jy2wu0loctabasco.jpg/ALTERNATES/LANDSCAPE_400/loctabasco.jpg (consultada el 14 de enero del 2021)
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https://i2.wp.com/www.nexos.com.mx/wpcontent/uploads/2015/10/image3684Type1.jpg?fit=455%2C409&ssl=1 (consultada el 14 de enero 2021)


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